Por una Educación Posible
Cesar Augusto Perafán Ruiz
Paulo Freire, educador brasilero, ha sido una de las voces latinoamericanas que mas ha producido efecto en las conciencias de los educadores, a través de sus propuestas de una educación liberadora, coherente y transformadora, ha generado una gran serie de movimientos encaminados a la reforma de la educación, así mismo sus innovaciones teóricas y prácticas importantes en la pedagogía han tenido un impacto considerable en el desarrollo de la praxis educativa actual, especialmente en lo que se refiere a la educación informal y a la educación. popular.
No pretendo describir con estas líneas hablar sobre el intelectual y gran pensador que fue Paulo Freire, aquel que se define como “Sustantivamente político y solo adjetivalmente pedagogo” ya que eso requiere conocerlo a fondo, no solo su forma de pensar sino lo que en el ha generado esa forma de pensar, alimentada en parte por otros intelectuales de diversas latitudes , de su gran amor y compañera Elza con quien compartió vivencias gratas y otras amargas como vivir en el exilio, así mismo sus experiencias con los obreros, campesinos y afro latinos en contextos de Brasil, Chile, Guinea y Estados Unidos entre otros que le sirvieron para criticar y repensar la educación desde una dimensión política liberadora y esperanzadora.
Quien busca las respuestas a una educación posible entendida como la forma de crear alternativas mas coherentes a las necesidades y aspiraciones de las personas y comunidades a través de la lectura del contexto y su vocación para transformarlo, y lee a Freire, encuentra que la potencia de sus líneas nacen precisamente de entender la realidad de cada contexto particular donde se sirve muchas veces de la voz del otro, aquel oprimido, cargado de conocimiento y que a su vez esta lleno de sabiduría, así mismo evidencia unas realidades las cuales muchas veces por nuestra posición y situación no observamos detenidamente ni relacionamos o integramos en nuestra practica docente.
Solo las conciencias intranquilas que se encuentren con Freire y logren desmenuzar en sus obras cada frase, la fuerza de las mismas y su profundo significado, nos permitirá llegar a ese profundo “silencio activo” del cual hablara el en su obra pedagogía de la esperanza, iniciando así un proceso de transformación individual tan necesario para llegar a la “concienciación” y formar parte de la creciente, vigorosa y militante corriente de educación popular que hoy rinde frutos muy importantes diferentes contextos americanos y europeos.
Fue el quien diseñara la “pedagogía de la liberación”, muy relacionada con la visión de los países en desarrollo y de las clases oprimidas; sus mayores contribuciones fueron en el campo de la educación popular para la alfabetización y la concienciación política de jóvenes y adultos de la clase obrera. Sin embargo, la obra de Paulo Freire va más allá de ese espacio y atañe a toda la educación
Colombia es un país multidiverso, multiétnico lleno de realidades y complejidades sociales, cargado de desigualades injusticia y atropellos, es aquí donde la educación ha jugado un papel muy importante, pero no precisamente para atenuar esta serie de problemáticas, mas bien para fortalecer estas, a través de una educación que se rige de patrones tradicionalistas, elitistas y hegemónicos hoy en día al servicio del capitalismo trasnacional.
La educación en Colombia es y ha sido contradictoria a toda propuesta de libertad, tolerancia, democracia, y transformación debido al autoritarismo antidemocrático reinante, regido en un principio por intereses eclesiásticos, y hoy en día capitalistas, ambos ajenos a la voluntad, intereses y necesidades reales de las personas pertenecientes a una comunidad.
Ante este fenómeno, que no se da únicamente en Colombia, sino en casi toda Latinoamérica, Freire puede con autoridad moral reiterar su critica certera al autoritarismo aniquilador, de cualquier época, donde según sus propias palabras formula que: “El acto de educar y de educarse sigue siendo en estricto sentido un acto político…. y no solo pedagógico”
Podemos pensar con estas palabras, que el acto de educar lleva a la configuración de la persona y de un ciudadano, que para Colombia, se ha moldeado de acuerdo a los intereses históricos del momento, en un principio y como se ha mencionado anteriormente, eclesiatiscos luego capitalistas; de esta manera, estas formas de educar en la que como maestros somos participes, solo han ayudado a configurara un sujeto pasivo, sumiso, individual, obediente, incapaz de reflexionar sobre su propia realidad.
En la educación Colombiana aun persiste la crisis, donde cada vez se margina mas a las clases pobres, y como si fuera poco, aquellos quienes logran acceder a esta, se les brinda un tipo de educación hegemónica y de mala calidad, en el sentido de que cada vez se configuran los colegios como empresas, regidos por estándares de eficiencia que privilegia un tipo de conocimiento eurocéntrico, la factoril empresa que optimiza la producción de un solo modelo de estudiante, mas cantidad de estudiantes por profesor que en contextos urbanos alcanza (o supera) los cuarenta estudiantes por salón y que desde todo sentido y lógica es antipedagógico, modelados en un conocimiento que les lleva a pensar y sentir la vida de manera ajena a su realidad social, política y cultural.
Como maestros nos alejamos de cada vez, de esas realidades que trae la escuela, cargada de matices y colores, texturas diferentes, mundos inexplorados, sueños y esperanzas que se encuentran en cada uno de las personas quienes educamos, repitiendo patrones de reproducción y sirviendo a los aparatos ideológicos del estado que mencionaran algún día en sus obras, Althusser, Bourdieu y Passeron
Nuestra practica hoy en día no es muy diferente a lo que fue cuando niños; aun persisten en muchas escuelas ese conjunto de rituales y aspectos característicos de una educación tradicionalista de corte hegemónico, como lo es la formación ordenada en el patio que nos lleva a la disciplina y sumisión, la oración para empezar el día que nos inculca una ideología dogmática de lo que es bueno y lo que es malo, revisión del porte adecuado del uniforme para vernos todos iguales (al menos exteriormente), la distribución de los pupitres en el aula que pedagógicamente no contribuye en mucho a aquellos estudiantes que se encuentran atrás, sin mencionar el hacinamiento en las mismas, el desarrollo de unos contenidos académicos que hablan de todo menos del lugar en que habitamos y coexistimos con otros social y culturalmente diferentes, así mismo no exploramos el lugar que rodea las cuatro paredes del aula de clases la cual es siempre todo un mundo por descubrir.
Sin embargo, persiste en el maestro actual la semilla de la ideología tradicionalista, individualista, hegemónica y capitalista, que nos hace insensibles a la gran serie de problemáticas que se presentan a diario en la cotidianidad del espacio escolar; se requiere entonces conocer la realidad cotidiana del contexto y sus autores, investigar, contrastar (experiencias educativas y criterios sobre educación), observar mas allá de los perceptible y reflexionar, para luego actuar sobre nuestro entorno educativo a fin de qué sea mas coherente con las necesidades y aspiraciones de cada uno de los miembros, y de esta manera construir identidad, sociedad, democracia y nación.
Es maestro aquel que ha logrado transformarse de acuerdo a sus experiencias vividas, reflexionando y criticando constante a la educación, la cual le da la facultad de creer en una educación posible, permitiéndole trasformar esa dura realidad en la que nos hemos vistos enfrentados cada día por causa de la imposición de políticas extranjeras de desarrollo capitalista y hegemónico.
Las huellas que ha dejado Freire fueron alimentadas precisamente por saberes y conocimientos que dieron a el aquellos oprimidos, el contacto con esas múltiples realidades complejas y diferentes, historias y hechos, descubrir las tramas que envolvieron la vida, ideas y procesos sociales, muestra la tragedia de las discriminaciones, la extensión de las opresiones y el drama de los que lucharon y provocaron las reflexiones formuladas al ritmo de esas luchas, sobre la necesidad de sobrevivir , generando para ayer, para hoy tanto la posibilidad de vencer el embotamiento de la opresión y hacer brotar las energías de la esperanza.
La educación es posible, siempre y cuando permitamos como maestros, alimentarnos de la realidad, de la critica a la educación, confrontar e indagar, explorar la educación e ir mas allá de los que se nos plantea, para así mismo generar un cambio en nosotros mismos que debe de verse reflejado en nuestra practica docente, ya que no podemos ser insensibles a la realidad que viven cada uno de los miembros de una comunidad educativa porque de esta manera estamos contribuyendo a que se reproduzcan las lógicas hegemónicas, individualistas e impositivas de una sociedad dominante.
Necesitamos creer que la educación es posible, así como muchos creemos en Dios, y en el ponemos nuestros sueños y esperanzas, podemos creer que puede cambiar la educación, a pesar que sabemos que esta controlada por la sociedad domínate al servicio del capitalismo, y a su vez, a generado una gran serie de problemas en todas las dimensiones políticas, sociales y económicas.
Pero es posible transformarla, ya que si examinamos la realidad educativa colombiana, existen experiencias campesinas, indígenas y afrodescendientes, que han apostado a un tipo de educación alternativa, permitiéndoles avanzar en el proyecto individual y colectivo de vida, así mismo se ha podido superar grandes problemas que se presentan en la cotidianidad. Para poder lograr transformar la educación, se requiere en primera instancia transformamos a nosotros mismos, ya que como se ha dicho anteriormente, persiste en nosotros los maestros, la semilla de la ideología tradicionalista, individualista, hegemónica y capitalista que no nos permite reflexionar nuestra practica y mucho menos transformarla.
Una de las maneras de lograr esa transformación, es conocer el pensamiento de Paulo Freire que se encuentra plasmado en sus obras y que nos permite a través de sus potentes palabras, interiorizarnos a nosotros mismos, llegar a ese silencio activo, tan necesario y vital para la reflexión de neutra practica y función como maestros forjadores de procesos de transformación necesarios para no permitir que la esperanza muera.